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Radiografía abdominal (rayos X) para perros

Radiografía abdominal (rayos X) para perros

Una radiografía abdominal (rayos X) es un procedimiento que le permite a su veterinario visualizar tejidos, órganos y huesos que se encuentran debajo de la piel de su perro. Las radiografías abdominales están indicadas para evaluar perros con síntomas abdominales como vómitos, arcadas, estreñimiento o diarrea. Esta prueba también puede ser útil en casos de fiebre inexplicable, traumatismo abdominal, heridas abdominales penetrantes, pérdida de apetito o pérdida de peso.

Una radiografía a menudo se realiza cuando se sospecha que un perro traga material extraño, cuando los análisis de sangre indican un problema con los órganos abdominales, o como seguimiento al examen físico cuando se detecta dolor abdominal u otra anormalidad. La detección de la etapa del embarazo y la cantidad de fetos es otro uso importante de la radiografía. Los problemas de riñón, vejiga urinaria y tracto reproductivo también pueden beneficiarse de una radiografía abdominal. No existe una contraindicación real para realizar esta prueba. Incluso los resultados normales ayudan a determinar la salud o excluyen ciertas enfermedades.

¿Qué revela una radiografía abdominal en perros?

Las radiografías abdominales proporcionan una imagen de los huesos y los contornos de varios órganos internos, incluidos el hígado, el estómago, los intestinos, los riñones, la vejiga, el útero y la próstata. Esta prueba puede ser extremadamente útil para detectar cambios en la forma, el tamaño o la posición de los órganos. Desafortunadamente, las estructuras importantes a veces pueden combinarse en los rayos X, por lo que esta prueba tiene limitaciones. Por ejemplo, un tumor puede mezclarse con el fondo de los órganos normales porque tienen la misma "opacidad" o tono gris que los tejidos normales. Algunos objetos extraños (como algunos plásticos) pueden ser invisibles en la radiografía. Por lo tanto, las radiografías abdominales son una excelente "prueba de detección", pero no detectan todos los problemas internos. En algunos casos, se necesitan procedimientos adicionales como ultrasonido, endoscopia (alcance), contraste (bario) o estudio de tinte o incluso cirugía exploratoria para diagnosticar un problema intraabdominal.

¿Cómo se realiza una radiografía abdominal en perros?

Se requiere un equipo costoso y especializado para exponer y desarrollar la película de rayos X. El abdomen del perro se mide con una regla especial y se establece el tiempo de exposición de la máquina de rayos X. La mascota se coloca suavemente de lado para obtener la vista "lateral". Los rayos X invisibles luego pasan del tubo de la máquina de radiografía, a través del animal y hacia la película de rayos X debajo de la mascota. Dependiendo de la densidad de los tejidos y órganos y la capacidad de los rayos X para atravesar estos tejidos, aparecerán diferentes tonos de gris en la radiografía desarrollada. Este proceso se repite con el animal boca arriba para obtener la vista "ventrodorsal". Tomar dos vistas del abdomen le dará a su veterinario un estudio más completo y le permitirá una interpretación más completa del abdomen.

La película luego se desarrolla. Las radiografías suelen tardar entre 5 y 20 minutos en obtenerse, más el tiempo de revelado necesario para la película (de 5 a 30 minutos). Los estudios especiales (como un estudio de bario) tardan mucho más. En algunas situaciones, su veterinario puede solicitar la asistencia de un radiólogo o especialista para evaluar e interpretar las radiografías.

¿Una radiografía abdominal es dolorosa para los perros?

No hay dolor involucrado. El procedimiento no es invasivo.

¿Se necesita sedación o anestesia para una radiografía abdominal?

No se necesita sedación ni anestesia en la mayoría de los perros; sin embargo, algunos perros resienten el posicionamiento para una radiografía y pueden necesitar tranquilización o anestesia ultracorta. En algunos estados existe un requisito legal para la sedación para que el personal no esté expuesto a ninguna radiografía mientras sostiene a un paciente animal. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el punto no sedado es atendido por asistentes que usan protectores de plomo apropiados para minimizar su exposición a los rayos X.